Cuidar a dos niños cansa más que trabajar, ¡la ciencia lo confirma!

A los padres no nos hace falta ningún estudio que lo confirme y, sin embargo, varias investigaciones corroboran esta queja eterna: el cuidado de los hijos es mucho más agotador que el trabajo.

Los padres sufrimos muchos de estos síntomas: agotamiento físico y emocional, falta de sueño, fatiga, estrés, abatimiento, frustración… Y es que criar a los niños requiere un esfuerzo como para correr un maratón… ¡y no es exageración!

El cuidado de los hijos nos deja más agotados que el trabajo

He vivido épocas de trabajo agotador, jornadas en las que comenzaba a las 9 de la mañana y terminaba a las 3 de la madrugada, para volver a mi puesto a las 9 de la mañana. Jornadas eternas en las que el reloj parecía avanzar revolucionado mientras el trabajo seguía encima de la mesa. Y, sin embargo, nunca he estado tan cansada como cuando me convertí en madre.

Las jornadas no son de 8 horas, ni siquiera de 16, las jornadas de los padres duran 24 horas, 7 días a la semana, 365 días al año. Sin un día de vacaciones, no hay días de descanso, puentes o festivos. Es una labor reconfortante, dura y difícil en ocasiones llena de sentido todo el tiempo.

Un estudio realizado por la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, reveló que el cuidado de los niños deja más cansados a los padres que realizar ejercicio físico de alto impacto. El estudio analizó a 2000 padres, el resultado fue que: Si alguna vez has sentido que cuidar a tus hijos es más cansando que cualquier otra actividad, ¡estás en lo correcto!

 Un grupo de científicos estudió esta situación y comprobó que cuidar al menos a 2 niños, es más cansado que trabajar.  Según el estudio del Pew Studies Center Analysis , el educar a los hijos es una “actividad muy agotadora”, mientras que el trabajo remunerado no lo es tanto.

Según la encuesta aplicada a un grupo de madres trabajadoras y otras amas de casa, el 12% consideró que cuidar a los hijos es demasiado agotador, comparado con un trabajo normal en oficina.El 5% de las personas que contestaron a la encuesta, aseguró que prefieren trabajar a cuidar niños.

A la vez, una cifra importante, indicó que el 62% de los encuestados, señalaron que el cuidado de los hijos es una actividad llena de sentido, mientras que el 36% consideró que el trabajo remunerado le hacía más sentido.

¿Cómo equilibrar trabajo – familia?

Expertos terapeutas enlistan los siguientes consejos:

-Aprende a cuidarte tú, para poder cuidar a tus hijos
-Intenta mantener la calma y el control de tus emociones
-Gestiona tus expectativas. Recuerda que no hay padres ni hijos perfectos
-Pasa tiempo fuera
-Intenta distraerte con otras actividades, aunque sean en casa
-Conecta con tus hijos en actividades que los calmen a ambos

No te olvides de tu pareja

Si estás en pareja, esto de ser una familia y trabajar en equipo ocupa demasiado tiempo. Tanto, que a veces nos olvidamos que empezamos siendo pareja y que mantener y consolidar el amor también es necesario. Por eso inventa, crea, busca la manera de no perder la conexión. Algunas ocasiones resultarán más fáciles que otras, pero no dejes de intentarlo.

Disfruta la maternidad

Tus hijos son tu tesoro y ser madre es para siempre, pero la infancia de tus hijos es ahora y va a ocurrir una sola vez en tu vida. No te la pierdas. No dejes que las obligaciones, las autoexigencias o el cansancio te quiten ese privilegio. Cuando sientas que no estás disfrutando toma cartas en el asunto porque con seguridad hay algo que modificar.

Cómo combatir el agotamiento y el estrés 

El estrés nos acompaña durante gran parte de nuestra vida, sobre todo en nuestra vida como padres. Ese agotamiento físico y mental, esa sensación de no poder más y, sin embargo, seguir levantándote todos los días para poner toda la energía que tenemos en el cuidado de nuestros hijos puede ser menor.. sí, sí…

Podemos vivir la maternidad y la paternidad sin esa sensación de estar corriendo un maratón, para ello necesitamos poner en práctica estos trucos caseros:

-Hacer respiraciones: las respiraciones profundas y relajadas combaten el estrés y descienden el ritmo cardíaco.

-Música: la musicoterapia funciona ya que consigue relajarnos y bajar la presión arterial.

-Tiempo fuera: concedernos a la semana un tiempo sin niños, por pequeño que sea, para dar un paseo, tomar un café con una amiga y reirnos, ir al cine o a clases de pilates.

-Masajes: el estrés y el agotamiento físico tienen un impacto sobre los músculos, que se van agarrotando y acabamos sufriendo contracturas, lumbalgias o dolores cervicales. Concederte un masaje tanto terapéutico como relajante de vez en cuando te ayudará descargar la tensión sobre tus músculos.

Y, sobre todo, dejar de flagelarnos porque no llegamos a todo, en realidad, lo importante es que nuestros hijos crezcan felices, lo demás, podemos pasarlo a un segundo plano.

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